Cómo aprovechar los restos de tablero
Cada tablero que compras tiene un trozo que no entra en el proyecto: el resto. Tirarlo es tirar dinero; guardarlo todo llena el taller de recortes inútiles. La clave está en saber cuáles valen la pena y en incluirlos en el siguiente cálculo antes de abrir otro tablero.
Un resto es material que ya has pagado
El tablero se vende entero, así que lo que sobra del primer mueble ya está pagado. Si lo reutilizas, el segundo proyecto necesita menos tablero nuevo, o ninguno. La diferencia entre «tengo un resto» y «tengo un montón de trozos que no sé para qué sirven» es la forma en que lo guardas.
Cuándo merece la pena guardarlo
- Que sea un rectángulo de verdad. Un trozo con los bordes limpios y las esquinas a escuadra se puede calcular y cortar; uno con forma irregular, no.
- Que no sea diminuto. Como referencia, a partir de unos 200 mm por lado cabe una pieza de verdad (un frente de cajón, una trasera pequeña, una balda corta). En el optimizador lo ajustas con «Resto mínimo útil».
- Que sepas qué es. Material, grosor y medidas. Sin eso, un resto no sirve para nada.
- Que tengas dónde guardarlo plano. Un tablero apoyado de canto durante meses se alabea.
Un ejemplo con cuentas: dos proyectos seguidos
Primer proyecto: un zapatero de 60 × 90 × 30 cm en contrachapado de 18 mm, con dos laterales, una tapa y tres baldas. En un tablero de 2500 × 1250 mm solo usa el 38 % y queda un resto entero de 1933 × 947 mm, unos 1,83 m² de los 3,13 m² del tablero.
Segundo proyecto: un banco de entrada de 70 × 45 × 35 cm en el mismo contrachapado, con un asiento de 700 × 350, dos laterales de 432 × 350 y un estante de 664 × 350. Suma 0,78 m².
| Cálculo | Tableros nuevos | Resto usado | Queda |
|---|---|---|---|
| Banco sin restos | 1 | No | Un tablero casi vacío |
| Banco con el resto del zapatero | 0 | 1933 × 947 mm | Un resto de 1498 × 594 mm |
El banco cabe entero en el resto, no hace falta comprar nada y todavía sobra un trozo de 1498 × 594 mm para el tercer proyecto.
Cómo usarlos en el optimizador
- Termina el primer cálculo. Debajo de los números aparece «Restos que merece la pena guardar».
- Pulsa «Añadir a Restos que ya tengo». Se guardan en tu navegador, en Ajustes de corte.
- En tu próximo proyecto, vacía las piezas, escribe las nuevas y calcula: la herramienta rellena primero los restos y abre un tablero nuevo solo si no caben.
- Si prefieres escribirlos a mano, una línea por resto: «1 x 1933 x 947» (cantidad x largo x ancho).
Antes de fiarte de un resto
- Mismo material y grosor. Un resto de 16 mm no sirve para una pieza que debe llevar 19 mm.
- Mide el resto real. Si los bordes están golpeados, réstale unos milímetros por lado antes de apuntarlo.
- Respeta la veta. El «largo» del resto debe seguir el sentido de la veta, igual que en un tablero entero.
- Ojo con la humedad. Un resto que ha estado en el suelo de un garaje puede estar hinchado o curvado.
Etiquétalos
La opción «Imprimir etiquetas» incluye también una etiqueta de resto por cada trozo que merece la pena guardar, con sus medidas, el material y el nombre del proyecto. Pégala en el resto y apílalos por grosor: dentro de seis meses sabrás qué tienes sin sacar el metro.
Cuándo no guardarlos
Una regla honesta: si no eres capaz de imaginar para qué lo usarías en los próximos seis meses, o si ocupa más sitio del que vale, no lo guardes. Un taller con menos restos pero bien etiquetados aprovecha más material que uno lleno de recortes anónimos.