Cómo aprovechar los restos de tablero

Cada tablero que compras tiene un trozo que no entra en el proyecto: el resto. Tirarlo es tirar dinero; guardarlo todo llena el taller de recortes inútiles. La clave está en saber cuáles valen la pena y en incluirlos en el siguiente cálculo antes de abrir otro tablero.

Actualizado: octubre de 2026

Un resto es material que ya has pagado

El tablero se vende entero, así que lo que sobra del primer mueble ya está pagado. Si lo reutilizas, el segundo proyecto necesita menos tablero nuevo, o ninguno. La diferencia entre «tengo un resto» y «tengo un montón de trozos que no sé para qué sirven» es la forma en que lo guardas.

Cuándo merece la pena guardarlo

Un ejemplo con cuentas: dos proyectos seguidos

Primer proyecto: un zapatero de 60 × 90 × 30 cm en contrachapado de 18 mm, con dos laterales, una tapa y tres baldas. En un tablero de 2500 × 1250 mm solo usa el 38 % y queda un resto entero de 1933 × 947 mm, unos 1,83 m² de los 3,13 m² del tablero.

Segundo proyecto: un banco de entrada de 70 × 45 × 35 cm en el mismo contrachapado, con un asiento de 700 × 350, dos laterales de 432 × 350 y un estante de 664 × 350. Suma 0,78 m².

CálculoTableros nuevosResto usadoQueda
Banco sin restos1NoUn tablero casi vacío
Banco con el resto del zapatero01933 × 947 mmUn resto de 1498 × 594 mm

El banco cabe entero en el resto, no hace falta comprar nada y todavía sobra un trozo de 1498 × 594 mm para el tercer proyecto.

Cómo usarlos en el optimizador

  1. Termina el primer cálculo. Debajo de los números aparece «Restos que merece la pena guardar».
  2. Pulsa «Añadir a Restos que ya tengo». Se guardan en tu navegador, en Ajustes de corte.
  3. En tu próximo proyecto, vacía las piezas, escribe las nuevas y calcula: la herramienta rellena primero los restos y abre un tablero nuevo solo si no caben.
  4. Si prefieres escribirlos a mano, una línea por resto: «1 x 1933 x 947» (cantidad x largo x ancho).

Antes de fiarte de un resto

Etiquétalos

La opción «Imprimir etiquetas» incluye también una etiqueta de resto por cada trozo que merece la pena guardar, con sus medidas, el material y el nombre del proyecto. Pégala en el resto y apílalos por grosor: dentro de seis meses sabrás qué tienes sin sacar el metro.

Cuándo no guardarlos

Una regla honesta: si no eres capaz de imaginar para qué lo usarías en los próximos seis meses, o si ocupa más sitio del que vale, no lo guardes. Un taller con menos restos pero bien etiquetados aprovecha más material que uno lleno de recortes anónimos.

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